jueves, 6 de febrero de 2014

Dis-Moi... Dis-Moi... no te quedes solo para tí..

Me preparo para inaugurar la nueva configuración de mi memoria. Hace dos veranos que colgué su nombre en ese mural lleno de fotos junto a la ventana. Recuerdo que era un día par y que andar por la vida sin zapatos era una buena opción para sentirse libre en mitad de diciembre, con el sol delineando nuestros párpados. Es comprensible este cambio de página, me arriesgo a que lo sea con tal de confirmar que alguna vez valió la pena usar la servilleta del almuerzo como poemario. De no ser aceptable la nueva distribución de mis recuerdos, dejaré de arañar finiquitos y me rendiré a una sola idea: " te buscaré, recorreré cinco, siete vidas buscándote en otros abrigos, llamando a la puertas a puertas que nunca se abrirán". Mañana, cuando escojas la salida, estaré atada a todas las maletas posibles, haciendo fuerza con mis pies contra ellas, para no soltar el equipaje, no dejarlo caer, no volar al rincón nublado de mi mente. Hace dos veranos, incontables otoños, llamadas perdidas y buzones estancados que empecé a coleccionar palabras, luego se las decía al oído, como un susurro antes de dormirse. Sólo quería que soñara. Ahora quiero que me ayude a despertar de las antiguas estaciones y las playas nevadas. Me preparo a romper con mi memoria. Y no le regalo una flor porque las murallas no acaban de derribarse



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